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El cultivo geotérmico de espirulina crea 100 empleos en la Toscana, Italia

Green algae spirulina (source: Joydeep, CC BY-SA 3.0)
carlos Jorquera carlos Jorquera 23 Oct 2018

Una colaboración local fantástica que utiliza energía geotérmica para la producción del alga espirulina, una microalga con múltiples aplicaciones industriales y en la comida, que pronto estará disponible en el menú de astronautas de la NASA y que ha creado cerca de 100 puestos de trabajo locales en Toscana, Italia.

Entre los muchos ejemplos presentados durante una conferencia celebrada recientemente sobre perspectivas e impacto de la economía verde, organizada en Pisa dentro del Festival Internacional de Robótica, se encuentra un proyecto que cultiva espirulina por medio de energía geotérmica, el cual ha creado alrededor de 100 empleos en Toscana, Italia.

El proyecto en Chiusdino es una experimentación exitosa que demuestra la combinación ganadora entre algas geotérmicas y espirulina, una microalga con múltiples potenciales industriales y alimentarios, que pronto se incluirá en el menú de los astronautas de la NASA.

Las microalgas producen aproximadamente la mitad del oxígeno atmosférico que respiramos, representan una fuente de alimento rica en proteínas (en espirulina son 66%, cuando promedian 43% en carne), también pueden cultivarse en agua salada y no necesitan pesticidas, además, se fijan 2 kg de CO2 por cada kg de biomasa producida. Todos los elementos que hacen de la espirulina un aliado formidable en la lucha contra el cambio climático.

El costo del CO2 necesario para alimentar los cultivos y el de su termorregulación son los principales costos de producción de algas espirulina, por lo que aquí tenemos que combinarlo con el cultivo geotérmico, capaz de suministrar ambos elementos de manera económica y sostenible, a través del suministro de CO2. Procedente de plantas geotérmicas, agua fría y caliente, representa una combinación ganadora desde un punto de vista ambiental, social y económico.

Como lo ilustran Marco Paci, director de los laboratorios geotérmicos de Enel Green Power y Niccolò Bassi (F & M srl, una compañía derivada de la Universidad de Florencia), en el evento, muestra “la idea de realizar una cadena de suministro real”. liderado por CoSviG, que tiene el potencial de llegar a 100 empleados y evitar la liberación a la atmósfera de más de 20 mil toneladas/año de CO2. Se han identificado más de 20 áreas que son adecuadas para la producción de espirulina cerca de plantas de energía geotérmica en la región.

Fuente:  Greenreport / ThinkGeoEnergy